Petróleos Mexicanos (Pemex) admitió que el derrame de hidrocarburo registrado en el Golfo de México tuvo su origen en una fuga dentro de su propia infraestructura, descartando versiones previas que atribuían el incidente a causas externas.
De acuerdo con autoridades de la empresa, el problema se generó por una filtración en un ducto de gran tamaño ubicado en la zona del complejo petrolero de Abkatún, lo que provocó la liberación de crudo que posteriormente se extendió en el mar.
El derrame fue detectado desde febrero, cuando se observó una extensa mancha en aguas del Golfo, generando preocupación por sus posibles impactos ambientales en costas y ecosistemas marinos.
Tras las investigaciones, la propia empresa confirmó que la causa estuvo relacionada con fallas en los protocolos internos y en la supervisión de trabajos de mantenimiento realizados en la zona.
Como parte de las acciones derivadas del caso, se informó la separación de varios funcionarios vinculados con las áreas de seguridad y control, mientras continúan las indagatorias para determinar responsabilidades.
El reconocimiento de Pemex también contradice versiones iniciales que sugerían que el derrame podría haber sido provocado por factores naturales o por embarcaciones externas.
El incidente ha tenido repercusiones en diversas zonas costeras del Golfo, donde se han reportado afectaciones a la fauna, playas y actividades económicas, lo que ha intensificado las exigencias de mayor transparencia y control en las operaciones petroleras.
Mientras tanto, autoridades federales y organismos ambientales mantienen el monitoreo del área afectada, además de impulsar medidas para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.



















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