Un nuevo accidente ferroviario comprometió la salud de los pobladores de Naco, Sonora, un municipio incrustado en la frontera del país y cuyos habitantes viven en la incertidumbre al desconocer lo que puede pasar con su entorno.
La madrugada 26 de julio un vagón de Ferromex volcó sobre un arroyo cerca del Ejido Cuahutémoc, derramando allí 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio, un químico altamente peligroso.
Un adulto de 53 años de nombre Luis Osuna, mantuvo contacto con las substancias derramadas y vio las consecuencias de inmediato. Su sobrina Itxel detalló:
“Le dijeron que sí era el ácido, pero que eran síntomas leves. Lo tuvieron en observación un rato nada más, y luego después de eso, el día luna se vino aquí con un amigo médico en Naco. Y le dijo que sí estaba presentando síntomas leves”.
De acuerdo con el presidente municipal Lorenzo Villegas, la cifra de personas con síntomas habría llegado a 15, afortunadamente la mayoría sin riesgos aparentes.
“Estuvieron menos de una hora en los hospitales, pudieron ser atendidos y ya volvió a la normalidad, estamos muy preocupados por la salud de Luis Osuna que es el caso más extremo que tenemos. No ha habido casos más difíciles, te puedo dar una contabilidad de estos días. Fueron al principio unas siete personas, después otras siete y llego a 15”.
No obstante, tanto la PROFEPA, como la CONAGUA y la SEMARNAT, no han concluido los estudios necesarios y aún se desconoce la magnitud del problema.
“Estoy desesperado porque necesitamos los resultados de todos los muestreos que se han levantado porque ahí lo vimos, fue muy evidente que estaban haciendo los muestreos. Yo siento que el trabajo estuvo muy bien, pero se ha tardado”.
Mientras tanto, colectivos ambientalistas y defensores de derechos humanos insisten en que debe transparentarse la información para no poner en riesgo a los locales.

















Leave a Comment
Your email address will not be published. Required fields are marked with *