La recuperación en los niveles de las presas del sistema del Río Yaqui permitiría planear un ciclo agrícola con una mayor superficie de siembra, pero la falta de certidumbre en los precios y la situación financiera de los productores podrían limitar el aprovechamiento del agua disponible.
Omar Alberto Guillén Partida, secretario de Organización de la Alianza Campesina del Noroeste, señaló que actualmente el almacenamiento de las presas supera el 30 por ciento, alrededor de tres puntos porcentuales por encima del nivel registrado durante el mismo periodo del año pasado.
Explicó que, de acuerdo con las condiciones actuales y con una adecuada planeación del recurso, existiría la posibilidad de establecer prácticamente la totalidad de la superficie agrícola del Valle del Yaqui, que ronda las 220 mil hectáreas.
Sin embargo, consideró que el reto no solamente está en la disponibilidad de agua, sino en lograr que los productores tengan acceso a financiamiento y, sobre todo, precios que hagan rentable la actividad.
Ante la necesidad de cuidar el recurso, planteó que la estrategia podría contemplar una combinación de cultivos, con una superficie menor de trigo y maíz y una mayor participación de cultivos con menor demanda de agua, como cártamo, garbanzo, canola y girasol.
El objetivo, dijo, sería aprovechar de manera eficiente el agua disponible y mantener ocupada la mayor superficie posible.
No obstante, Guillén Partida advirtió que la cartera vencida de los productores representa otro de los principales obstáculos, ya que será necesario que las instituciones financieras estén dispuestas a otorgar créditos para el próximo ciclo.
A esto se suma, dijo, la incertidumbre sobre los precios de comercialización, situación que podría llevar a los productores a reducir considerablemente la superficie sembrada.
“Por falta de estabilidad en el mercado y de certidumbre en la rentabilidad del campo, existe el riesgo de que, aun teniendo agua suficiente, no se llegue a sembrar ni siquiera el 50 por ciento de la superficie”, advirtió.
El dirigente campesino destacó que la actividad agrícola continúa siendo uno de los principales motores económicos de la región, por lo que consideró indispensable fortalecer los programas que permitan recuperar la rentabilidad del productor.
De lograrse mejores condiciones de comercialización, financiamiento y apoyos a la productividad, señaló, el Valle del Yaqui podría incrementar nuevamente su superficie de siembra y generar una mayor derrama económica para la región.

















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