La tala de un álamo con una antigüedad estimada de entre 200 y 250 años, conocido como “La Abuela”, desató protestas y detenciones en la frontera de Arizona con Sonora, luego de que trabajadores lo derribaran para permitir el avance de la construcción de un doble muro fronterizo impulsado por el Gobierno de Estados Unidos. El árbol fue retirado el lunes 5 de octubre en la comunidad de Lochiel, al sureste de Arizona.
Durante más de 70 días, activistas ambientales mantuvieron un campamento junto al ejemplar para impedir su destrucción. La protesta comenzó el 29 de julio, después de que contratistas retiraran otros tres álamos históricos de la misma zona, lo que motivó a los manifestantes a organizar guardias permanentes y ocupar las ramas del árbol para obstaculizar los trabajos.
El 5 de octubre, agentes de la Patrulla Fronteriza rodearon el campamento y retiraron a las personas que permanecían en el lugar. Posteriormente, maquinaria pesada derribó el árbol. Durante el operativo se reportaron detenciones de activistas, aunque las cifras variaron entre los testimonios de los manifestantes y los reportes difundidos sobre el incidente.
“La Abuela” era un álamo de la especie Populus fremontii, considerado por organizaciones conservacionistas como un ejemplar de importancia ambiental y simbólica. El árbol se encontraba en el valle de San Rafael, una región que incluye vegetación ribereña y funciona como corredor para diversas especies de fauna silvestre.
Grupos ambientalistas han advertido que la construcción de infraestructura fronteriza puede afectar los hábitats naturales y dificultar el desplazamiento de animales. En la región se han registrado especies como jaguares, ocelotes, osos negros y berrendos, cuya presencia forma parte de los argumentos de quienes se oponen a la ampliación del muro.
El proyecto fronterizo contempla dos barreras paralelas de postes de acero, separadas por aproximadamente 18 metros. Las autoridades estadounidenses han señalado que el retiro de los árboles responde a las necesidades de construcción y que se han considerado aspectos relacionados con la protección ambiental, la vida silvestre y los recursos culturales.
La protesta continuó después de la tala. El 6 de octubre, activistas reportaron nuevas detenciones durante una ceremonia en la zona fronteriza, mientras que otros manifestantes comenzaron a ocupar un segundo álamo antiguo en La Noria, Sonora, del lado mexicano de la frontera, para intentar frenar el avance de las obras.
La Nación Tohono O’odham también expresó su rechazo al derribo del árbol y manifestó preocupación por las consecuencias ambientales y culturales de la construcción fronteriza. Con la desaparición de “La Abuela”, el conflicto entre las autoridades estadounidenses y los grupos que buscan detener las obras continúa en ambos lados de la frontera entre Arizona y Sonora.

















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