La población del lobo gris mexicano continúa en recuperación en Arizona y Nuevo México, donde al cierre de 2025 se contabilizaron al menos 319 ejemplares en libertad. Sin embargo, organizaciones conservacionistas advierten que la cifra todavía no es suficiente para considerar concluida su recuperación.
El conteo más reciente representa un incremento respecto al año anterior, cuando se registraron 286 ejemplares en ambas entidades de Estados Unidos. A pesar del crecimiento, la especie continúa catalogada como en peligro de extinción bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción de ese país.
Uno de los criterios establecidos para evaluar una posible reducción de su protección contempla mantener un promedio de 320 lobos durante cuatro años, además de cumplir con objetivos relacionados con la distribución de la población y su diversidad genética.
Eamon Harrity, gerente del programa de fauna de Sky Island Alliance, organización que realiza labores de monitoreo en la región fronteriza entre Arizona y Sonora, señaló que la población mantiene una tendencia favorable, pero todavía requiere medidas de protección para garantizar su recuperación.
La preocupación surge luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara revisar el estatus federal del lobo gris y del lobo mexicano, con el objetivo de determinar si existen condiciones para reducir o retirar las protecciones establecidas para estas especies.
La orden ejecutiva no elimina de manera inmediata las medidas de protección, sino que establece un proceso de evaluación sobre el estado de recuperación de las poblaciones de lobos. Organizaciones conservacionistas han advertido que modificar las medidas antes de alcanzar los objetivos establecidos podría poner en riesgo los avances registrados.
El tema también tiene implicaciones para México debido a los programas binacionales de conservación del lobo mexicano, cuya distribución histórica abarca regiones de ambos países. La población registrada en Estados Unidos continúa siendo objeto de seguimiento por parte de autoridades y organizaciones dedicadas a su protección.
Aunque el crecimiento de los últimos años representa un avance para la conservación de la especie, los grupos ambientalistas sostienen que el número actual de ejemplares por sí solo no garantiza la permanencia de una población silvestre estable a largo plazo.

















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