El índice de morosidad bancaria en México registró un incremento durante el último año, en un contexto marcado por altos niveles de inflación y tasas de interés elevadas que han afectado la capacidad de pago de los hogares.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el indicador pasó de 2.03% a 2.22%, lo que representa un aumento cercano al 22% en términos relativos, reflejando un mayor incumplimiento en los créditos dentro del sistema financiero.
📉 Presión en las finanzas familiares
Especialistas señalan que este comportamiento responde principalmente a la pérdida de poder adquisitivo de las familias, derivada del encarecimiento de bienes y servicios básicos.
El economista Manuel Herrejón Suárez explicó que el deterioro financiero comienza antes del impago, cuando los ingresos dejan de ser suficientes y el crédito pasa de ser una herramienta de apoyo a una carga difícil de sostener.
A este escenario se suma la desaceleración de las remesas y un entorno económico más restrictivo, lo que limita aún más la liquidez de los hogares.
💳 Créditos al consumo, los más afectados
El aumento en la morosidad se observa con mayor claridad en productos financieros de uso cotidiano, como:
- Tarjetas de crédito
- Préstamos personales
- Créditos destinados al consumo diario
Estos instrumentos suelen ser los primeros en resentir el impacto cuando los ingresos familiares se ven comprometidos.
📊 Contexto económico adverso
El incremento en los impagos ocurre en un entorno donde la inflación se ha mantenido por encima del objetivo del Banco de México y las tasas de interés han permanecido elevadas, encareciendo el costo del financiamiento.
Esta combinación ha reducido la capacidad de pago de los usuarios del sistema financiero y ha elevado el riesgo de incumplimiento en distintos segmentos del crédito.
⚠️ Señal de alerta para el sistema financiero
Aunque el nivel de morosidad aún se considera moderado, analistas advierten que su crecimiento gradual puede convertirse en un indicador de estrés económico más amplio si las condiciones no mejoran.
El comportamiento de este indicador será clave en los próximos meses para evaluar la estabilidad del crédito y el impacto real de la inflación en la economía familiar.



















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