El campo del sur de Sonora atraviesa una situación crítica por la reducción de superficie sembrada, la falta de agua, la baja expectativa de producción y los precios internacionales del trigo, advirtió Omar Guillén, secretario de Organización de la Alianza Campesina del Noroeste (Alcano).
Explicó que en el Valle del Yaqui existen cerca de 230 mil hectáreas agrícolas, pero por la escasez de agua solo se autorizaron alrededor de 170 mil para siembra. A ello se suman aproximadamente 20 mil hectáreas adicionales que productores decidieron no sembrar por la incertidumbre en los precios, lo que representa un impacto económico inicial cercano a los 4 mil millones de pesos para la región.
Guillén señaló que la falta de horas frío también podría provocar una reducción de hasta una tonelada por hectárea en la producción, lo que agregaría una afectación estimada en otros mil millones de pesos.
Ante este panorama, indicó que muchos productores están en riesgo de caer en cartera vencida, por lo que han sostenido acercamientos con el gobernador Alfonso Durazo para que el Gobierno de Sonora sea intermediario ante el Gobierno Federal, la Secretaría de Agricultura y la presidenta Claudia Sheinbaum.
El dirigente campesino planteó que Sonora requiere un esquema similar al acordado en Sinaloa para el maíz, donde industriales, Gobierno Federal y Gobierno del Estado participaron para alcanzar un precio de referencia de 6 mil pesos por tonelada.
En el caso del trigo, explicó que actualmente el precio ronda entre 4 mil 500 y 4 mil 700 pesos por tonelada, dependiendo de la bolsa internacional y el tipo de cambio, mientras que los costos de producción superan los 5 mil 500 o 5 mil 600 pesos.
“Lo principal es que el Gobierno Federal, el Gobierno del Estado y los industriales puedan ayudarnos a alcanzar un precio de cuando menos 6 mil pesos por tonelada, para que el productor no caiga en cartera vencida y esté en mejores condiciones para iniciar el próximo ciclo”, señaló.
Guillén advirtió que el problema no termina con la actual cosecha, ya que el siguiente ciclo agrícola, previsto a partir de septiembre, dependerá nuevamente de las lluvias de verano y de la recuperación en las presas, cuya captación se mantiene en niveles bajos.
Dijo que el objetivo es garantizar al menos 200 mil hectáreas de cultivo en el Valle del Yaqui, pero para ello se requieren condiciones de agua, precio y financiamiento que den viabilidad al productor.
Sobre la diversificación de cultivos, rechazó que los agricultores del sur de Sonora se opongan a migrar hacia otros productos, pero subrayó que esa transición debe hacerse con análisis técnico, rentabilidad, infraestructura, disponibilidad de agua y mercados seguros.
Finalmente, señaló que el programa de tecnificación de riego anunciado por el Gobierno Federal y el Gobierno de Sonora, con una inversión de 6 mil 500 millones de pesos, será clave para avanzar hacia nuevos modelos de producción, aunque aún está pendiente evaluar su impacto real en el campo sonorense.



















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