Estados Unidos desplegó aproximadamente 500 elementos de sus Fuerzas Armadas en el Valle del Río Grande, Texas, como parte de un operativo para reforzar las labores de vigilancia y seguridad en la frontera con México. El movimiento fue informado por el Comando Norte estadounidense y ocurre mientras México mantiene un dispositivo propio en Tamaulipas.
Del lado mexicano, la Secretaría de Marina informó que mantiene 159 elementos navales en la zona fronteriza de Matamoros, apoyados por 11 vehículos y dos drones, como parte de la denominada Operación Sable. Las acciones se desarrollan dentro del territorio mexicano y corresponden a la jurisdicción de las autoridades nacionales.
La Semar y la Secretaría de Relaciones Exteriores señalaron que ambos despliegues forman parte de las llamadas operaciones espejo, mediante las cuales las fuerzas de México y Estados Unidos realizan acciones simultáneas a lo largo de la frontera, pero cada una dentro de su propio territorio.
En el caso estadounidense, el despliegue se encuentra relacionado con la operación denominada Vanguardia Ardiente. Las autoridades de ese país señalaron que las acciones buscan incrementar la capacidad de patrullaje, reforzar zonas consideradas prioritarias y ampliar las capacidades de monitoreo y detección en la región fronteriza.
La movilización estadounidense ocurrió después de un incidente registrado el 26 de septiembre, cuando integrantes de la Guardia Costera reportaron haber recibido disparos mientras realizaban operaciones cerca del Río Grande. Ningún elemento estadounidense resultó herido y las autoridades no han confirmado oficialmente que el hecho estuviera relacionado con una organización criminal específica.
En Tamaulipas, la Marina señaló que continuará con las labores de vigilancia y seguridad en la frontera norte. También indicó que cualquier intercambio de información o mecanismo de cooperación con autoridades estadounidenses se llevará a cabo mediante los canales institucionales establecidos.
Las autoridades mexicanas han señalado que la coordinación bilateral en materia de seguridad fronteriza se desarrolla bajo principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación.
Con estos movimientos, ambos países mantienen presencia operativa en sus respectivos lados de la frontera, con acciones orientadas a fortalecer la vigilancia y las capacidades de detección en una zona de atención prioritaria para las autoridades de México y Estados Unidos.

















Leave a Comment
Your email address will not be published. Required fields are marked with *