En febrero de este año, Gladys Uribe se adentró en un mundo que hasta ese momento desconocía. Su hijo, de cinco años, fue diagnosticado con diabetes tipo 1, una condición que afecta a la población infantil, pero sobre la cual existe poco conocimiento y, además, escasa información oficial.
Los síntomas inicialmente parecían inofensivos; sin embargo, pudo identificar que algo no estaba bien.
“El niño empezó con mucha frecuencia a orinar, se levantaba por las noches, tenía mucha sed y se sentía muy cansado”.
En su caso, la actividad física y la alimentación no representaban un problema, ya que mantenía esos hábitos desde muy pequeño.
“Es un niño que es deportista desde los tres años. Siempre ha hecho natación, béisbol y básquetbol, siempre ha estado en actividad.
Entonces nosotros confundimos esos síntomas con que a lo mejor era volver a la rutina, porque acabábamos de regresar de vacaciones de Semana Santa”.
No obstante, el malestar fue aumentando hasta que decidieron trasladarlo de urgencia a un hospital en Cananea, Sonora.
“Después empezamos a ver que no tenía apetito, estaba muy mareado, se sentía muy cansado y muy dormilón. Un día en la noche empieza a vomitar y ahí fue una alarma de: vámonos al hospital, esto no está bien”.
Desde entonces, ha acudido con pediatras, especialistas y endocrinólogos, tanto en Hermosillo como en Cananea y Nogales.
“Hemos aprendido, en el poquito tiempo que tenemos de febrero para acá, de un día para otro, porque el niño salió con su dependencia de la insulina. Uno tuvo que aprender de un día para otro a medir glucosas y a levantarse en las madrugadas”.
Escasa información oficial y más de 100 agremiados
A partir de la necesidad de conocer más sobre la diabetes, se incorporó a la asociación “Corazones Dulces”, a la que se han sumado más familias con niñas o niños diagnosticados con diabetes tipo 1.
La agrupación ya ha solicitado apoyo y trabaja en la organización de acciones para plantear que la legislación también contemple a este sector de la población.
“Es una enfermedad de la que la verdad no hay mucha información. Estamos como sociedad, no sé qué se puede decir, en una ignorancia total de lo que es esto”.
Los casos han sido identificados en distintos municipios del estado.
“Por ejemplo, aquí en Cananea, que es una ciudad pues muy grande, somos catorce o quince niños los que tenemos. Entonces sí hay, por ejemplo, datos así donde uno dice: en El Hermosillo hay un poco más, dependiendo del tamaño de la ciudad. En Obregón hay también, en Nogales hay más, yo le calculo que hemos registrado unos 150”
Otro de los propósitos de la agrupación es promover en Sonora una legislación que permita asegurar el acceso a los insumos necesarios para niñas y niños con diabetes tipo 1. Uribe señaló que en Jalisco existe una iniciativa que contempla este tipo de apoyos, por lo que buscan que una medida similar pueda implementarse en Sonora.
Regreso a clases, oportunidad para identificar casos
De cara al regreso a clases, las integrantes de Corazones Dulces comenzarán a ofrecer pláticas dirigidas a padres de familia y en escuelas primarias, con el propósito de generar conciencia sobre el tema y proporcionar información que permita identificar casos de manera oportuna.
“La diabetes tipo 1, para no confundir a la gente, no tiene que ver con la alimentación”, afirmó.

















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