La crisis que atraviesa el sector agrícola en el Valle del Yaqui ha dejado de ser un problema exclusivamente económico para convertirse en una situación que afecta directamente la subsistencia de las familias productoras, advirtió Omar Guillén, secretario de Organización de la Alianza Campesina del Noroeste (Alcano).
El dirigente señaló que la baja rentabilidad de la actividad agrícola ha impedido que muchos productores puedan cubrir los créditos y avíos solicitados para establecer sus cultivos, lo que ha agravado su situación financiera.
“Muchos productores del sector social ni siquiera tienen con qué comer”, expresó, al señalar que la falta de ingresos ha obligado a numerosos agricultores a recurrir a medidas extremas para enfrentar sus deudas.
Entre las principales consecuencias, indicó que algunos han tenido que empeñar tractores, vender implementos agrícolas e incluso malbaratar sus tierras para obtener recursos que les permitan sostener a sus familias.
Guillén agregó que la crisis también está provocando migración, ya que hijos de productores han optado por buscar oportunidades de empleo en otros estados del país e incluso en Estados Unidos, ante la falta de condiciones para continuar viviendo de la agricultura.
El secretario de Organización de Alcano hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad para atender la problemática que enfrenta el campo, al considerar que la actividad agrícola sigue siendo uno de los principales motores económicos de Cajeme y que su deterioro impacta a toda la región.


















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