China.- En una comunidad rural de la ciudad de Quanzhou, una familia numerosa decidió apostar por una solución poco convencional para mantenerse cerca: edificar un inmueble de 15 niveles donde pudieran convivir todos sus integrantes.
El proyecto surgió ante una problemática cada vez más frecuente: la falta de espacio en la vivienda original y la creciente separación entre generaciones. En lugar de optar por casas independientes, los miembros del clan optaron por reunir recursos y levantar un solo edificio que les permitiera continuar compartiendo su vida cotidiana.
La iniciativa, impulsada por el patriarca de la familia, un hombre de alrededor de 70 años, comenzó como una respuesta práctica a las limitaciones del hogar anterior, donde incluso los niños tenían dificultades para encontrar un lugar adecuado para estudiar o realizar sus actividades diarias.
Con el paso del tiempo, la construcción evolucionó hasta convertirse en un modelo de convivencia comunitaria que ha llamado la atención fuera de China. Actualmente, el edificio alberga a cerca de 100 personas pertenecientes a cuatro generaciones, quienes combinan espacios privados con áreas compartidas.
El inmueble cuenta con decenas de departamentos distribuidos en sus niveles, además de zonas comunes que permiten la interacción entre los familiares. Aunque muchos de los integrantes más jóvenes trabajan en otras ciudades, el lugar funciona como punto de encuentro, especialmente durante celebraciones importantes como el Año Nuevo Lunar.
Más allá de ser solo un espacio habitacional, esta construcción representa un esfuerzo por conservar la cercanía familiar, mantener tradiciones y dividir gastos entre todos los miembros. Este modelo contrasta con la tendencia actual de viviendas más pequeñas y separadas, ofreciendo una alternativa basada en la convivencia colectiva.



















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