Durante el periodo de Semana Santa, Hermosillo podría enfrentar un deterioro en la calidad del aire debido a la presencia de vientos que arrastran contaminantes, incluyendo residuos de pesticidas, lo que incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias.
Especialistas señalan que las corrientes de aire características de la temporada primaveral movilizan polvo proveniente de zonas agrícolas, donde permanecen partículas químicas acumuladas en el suelo, incluso si no han sido utilizadas recientemente.
Mezcla de factores agrava la calidad del aire
El problema no se limita únicamente a los pesticidas. A este fenómeno se suman otros elementos como el polen liberado por plantas, emisiones vehiculares, actividad industrial y partículas suspendidas finas (PM10 y PM2.5), que en conjunto deterioran el ambiente.
Además, durante esta época se presentan condiciones como la inversión térmica, que provoca que los contaminantes permanezcan concentrados en la atmósfera por más tiempo, intensificando sus efectos en la población.
Principales afectaciones a la salud
De acuerdo con especialistas, estas partículas pueden provocar irritación en vías respiratorias, ojos y piel. Entre los síntomas más comunes se encuentran estornudos, tos, picazón nasal y sequedad en la boca.
Las personas con padecimientos previos como asma, alergias, rinitis o enfermedades pulmonares crónicas son las más vulnerables ante este tipo de condiciones.
Mayor riesgo durante Semana Santa
El riesgo aumenta durante periodos vacacionales, ya que es más común que la población realice actividades al aire libre, lo que incrementa la exposición a contaminantes transportados por el viento.
Por ello, especialistas recomiendan monitorear constantemente la calidad del aire a través de plataformas como la Red de Monitoreo Ambiental de Hermosillo, y limitar actividades físicas en exteriores cuando los niveles de contaminación sean elevados.
Recomendaciones para la población
Entre las medidas sugeridas destacan evitar hacer ejercicio al aire libre en condiciones desfavorables, permanecer en espacios cerrados cuando la calidad del aire sea mala y, en caso necesario, utilizar cubrebocas para reducir la exposición a partículas contaminantes.



















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