Por: Redacción
El sol apenas comenzaba a calentar la tierra del ejido Francisco y Madero, mejor conocido como el Campo 30, cuando el inconfundible sonido de los cascos sobre el polvo anunció que no era un domingo cualquiera.
Más de 500 jinetes y amazonas llegaron desde distintos puntos de la región para dar vida a la décimo sexta edición de la tradicional Cabalgata con Aroma de Mujer, una celebración que ya forma parte del calendario y del corazón de la comunidad.
Desde muy temprano, el ambiente se impregnó de olor a leña y a guisos recién hechos. Antes de montar, los asistentes compartieron el ritual del desayuno: mesas largas, saludos efusivos y platos humeantes con menudo, burritos de distintos guisos, cabeza de res, cajón cubano, cochito a la vuelta y vuelta, tamales y elotes. No faltaron los antojitos que, entre risas y anécdotas, fueron marcando el inicio de la jornada.
Sombreros bien puestos, botas relucientes y caballos listos para el recorrido dieron forma a una postal que mezcló tradición, orgullo y convivencia familiar. La cabalgata avanzó entre aplausos y fotografías, reafirmando su esencia: reconocer la participación y fortaleza de la mujer en las actividades del campo, sin dejar de lado el espíritu festivo que la distingue.
En medio de la celebración, también hubo espacio para el agradecimiento y la memoria. Fernanda Castelo, integrante del comité organizador, destacó el esfuerzo colectivo que ha permitido que el evento no solo perdure, sino que crezca año con año. De manera especial, reconoció la visión de su fundador, Héctor Raúl Castelo, pieza clave para que esta tradición echara raíces profundas.
La edición número 16 llevó el nombre de Serge Enríquez Tolano, ex alcalde de Bácum, quien falleció repentinamente el pasado mes de enero. Su legado como impulsor de la cabalgata fue recordado con respeto y emotividad, convirtiendo el recorrido en un homenaje que cabalgó entre recuerdos y aplausos.
Así, entre polvo, música y tradición, la Cabalgata con Aroma de Mujer volvió a demostrar que más que un evento, es un punto de encuentro donde la historia local se escribe al ritmo de los caballos y la unión comunitaria.



















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