El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha adoptado un perfil bajo en sus apariciones públicas en las últimas semanas, aunque reapareció brevemente en actos oficiales coincidiendo con el acercamiento del cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa a Ucrania. Según analistas y medios internacionales, esta menor exposición ocurre en un momento en que Moscú enfrenta tensiones internas y desafíos en el frente diplomático.
La guerra, que comenzó en febrero de 2022 con la invasión rusa al territorio ucraniano, se mantiene como uno de los conflictos más prolongados y costosos de la actualidad, con implicaciones geopolíticas significativas en Europa y otras regiones. A pocos días de cumplirse ese aniversario, Putin ha participado en eventos selectos vinculados con cuestiones militares y de seguridad nacional, aunque ha limitado sus apariciones públicas de mayor impacto mediático frente a audiencias nacionales e internacionales.
Expertos señalan que este perfil más bajo podría deberse a la combinación de factores como la situación en el frente de batalla en Ucrania, los efectos de las sanciones económicas occidentales, y la necesidad de consolidar apoyos internos de cara a desafíos políticos y económicos en Rusia. La reapertura de su agenda pública en fechas clave refleja una estrategia de comunicación más comedida por parte del Kremlin.
Organismos internacionales y gobiernos aliados han reiterado su apoyo a Ucrania y han señalado la importancia de mantener la atención sobre las violaciones al derecho internacional y los daños humanitarios que ha generado la guerra, al tiempo que monitorean cómo evolucionan las acciones del liderazgo ruso en este momento simbólico.



















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