El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, emitió una advertencia contundente sobre el rumbo que podría tomar el año 2026, al describirlo como un periodo lleno de incertidumbre, tensiones y eventos inesperados en el ámbito global. Esta evaluación fue compartida durante su conferencia de prensa anual en Nueva York, donde también presentó las prioridades que marcarán su último año al frente de la organización.
Guterres señaló que las actuales dinámicas internacionales —caracterizadas por una erosión del multilateralismo, el debilitamiento del derecho internacional y el incremento de conflictos— hacen que el panorama mundial sea especialmente volátil. Expresó que, en lugar de avanzar hacia un orden global más estable, se observa un retroceso en la cooperación entre países, lo que puede desencadenar “sorpresas” difíciles de prever.
El diplomático portugués también destacó la necesidad de reforzar y modernizar las estructuras de cooperación global, incluida una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, para adaptarlas a los desafíos actuales y futuros. Guterres resaltó que las instituciones multilaterales reflejan una situación de poder que data de hace más de ocho décadas, lo que limita su efectividad ante las crisis contemporáneas.
En esta misma conferencia, explicó que las acciones humanas —como las tensiones geopolíticas, los conflictos armados y los desequilibrios económicos o climáticos— tienen el potencial de desencadenar reacciones en cadena con efectos amplios y, en ocasiones, negativos si no se aborda con cooperación y responsabilidad compartida.



















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