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Karmina y sus hijos pasaron una feliz Navidad y Día de Reyes en Sonora

Karmina y sus hijos pasaron una feliz Navidad y Día de Reyes en Sonora

Hermosillo, Sonora; 6 de enero de 2026.–
Luego de años de lucha, sacrificio y fe, Rosa Karmina y sus hijos Jesús y Frank vivieron una Feliz Navidad y Día de Reyes, una celebración distinta y profundamente significativa, marcada por la tranquilidad de poder descansar mejor y enfrentar su condición con mayor calidad de vida.

Karmina es jefa de familia y madre ejemplar. Dos de sus tres hijos fueron diagnosticados desde pequeños con Distrofia Muscular Duchenne (DMD), una enfermedad genética, progresiva y sin cura, que afecta principalmente a niños varones y que suele generar una expectativa de vida muy corta. A pesar de ello, decidió no rendirse y dedicar su vida a cuidarlos y sacarlos adelante.

Hoy, el tiempo le ha dado la razón: Jesús tiene 26 años, sueña con estudiar ingeniería en mecatrónica, y Frank tiene 17 años. Ambos han superado por mucho los pronósticos médicos iniciales.

“Cuando me dijeron que tenían la enfermedad y que terminarían en una silla de ruedas, entré en depresión. Pero después me dije: me necesitan ellos, y fue cuando empecé a moverme y a pedir ayuda”, recuerda Karmina.

Originaria de Guaymas y residente de la colonia Las Minitas, en Hermosillo, Karmina ha sostenido a su familia mediante la venta de ropa. Ante la falta de apoyos especializados en Sonora, buscó alternativas en el estado de Chihuahua, donde asociaciones especializadas confirmaron que sus hijos requerían un respirador artificial no invasivo para poder dormir acostados y descansar adecuadamente, ya que ambos viven con un solo pulmón.

El costo del equipo supera los 158 mil pesos, una cifra inalcanzable para la familia.

Tras un largo peregrinar institucional, Karmina acudió al Manlio Fabio Beltrones, quien gestionó la donación del respirador, haciendo posible que Jesús y Frank cuenten hoy con el equipo que ha transformado de manera directa su calidad de vida.

Gracias a este apoyo, ambos pudieron pasar las fiestas decembrinas con mayor bienestar y tranquilidad, algo que por primera vez les permitió dormir acostados y realmente descansar.

Como gesto de agradecimiento, Karmina donó, a nombre suyo y de sus hijos, gorros de estambre a la Fundación Beatriz Beltrones, destinados a mujeres con cáncer que han perdido su cabello, elaborados originalmente por su hermana, quien falleció a causa de esa enfermedad.

En una emotiva postal decembrina, Karmina, Chuy y Frank desearon a todos un feliz año nuevo. Se les ve cuidados, pulcros y sonrientes.
Son educados, amables, entusiastas y felices, ejemplo de que la fe, el amor y la perseverancia pueden vencer incluso los diagnósticos más duros.

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